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viernes, 2 de marzo de 2012

Hastío.


Cuando te dije que me lastimabas
era verdad que me dolía la pena,
que la tristeza que me molestaba
estaba logrando que el amor se fuera.

Hace mucho tiempo soporto el calvario
de verte soberbia como te has burlado,
oportunidades nunca me han faltado
pero tuve miedo no estar a tu lado.

Aun ahora todavía presiento
que desde el principio fuiste traicionera,
por que tus mentiras han edificado
el sepulcro helado donde yo muriera.

Siendo las novenas horas de este día
cierro un ciclo enfermo, y abandono el lastre,
suelto las amarras de mi navío errante
para que navegue a merced del aire.

Pedro Tapia.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La mujer que mas he amado.

La mujer que más he amado, me traicionó,
es la que más me ha dolido,
la única que me ha importado,
la que mi alma mutiló.

La mujer que más he amado, me abandonó,
es lo que más me ha podido,
por que se fue facilito,
y ni un adiós me dejó.

La mujer que más he amado, me engañó,
me dijo que me quería,
me juro que me adoraba
y luego se arrepintió.

La mujer que más he amado, me ilusionó,
me entregó su cuerpo ardiendo,
me dio besos de su boca,
pero sólo los fingió.

La mujer que más he amado, hoy regresó,
me suplicó mis perdones,
y mis fuerzas no aguantaron,
mi voluntad doblegó

La mujer que más he amado, la que me traicionó,
es la que más he querido,
es la que más me ha dolido,
y la que menos me amo.

Pedro Tapia.

viernes, 9 de octubre de 2009

Quedate.


Quédate un momento mas
antes que te marches dame,
esa explicación letal
que mas que cruel, es infame.

Quédate para que me digas
cuando empezaron a salir,
si ustedes dos ni eran amigas
aunque lo nuestro también fue vil.

Quédate y dime de nuevo
la historia de su infidelidad,
¿por que la amaste cuando era mía,
y como te sedujo en tu soledad?




Quédate y hazme sufrir
por que sufriendo me desahogo,
¿crees que por eso vaya a morir?
no es para tanto, yo las perdono.

Quédate y convénceme
de su verdad sin temores,
de que son ciertas cuando se aman
y que no sufro alucinaciones.

Quédate hasta que entienda
ya que siendo hombre me obstaculizo,
debo entender que en la contienda
perdí, y por eso me ridiculizo.

Quédate un momento más
cuando amanezca te puedes ir,
esta contienda seria vulgar
si estuvieran las dos aquí.

Quédate y repíteme
que lo nuestro fue falacia,
que lo suyo es fantasía
y que lo mío fue burda audacia.

Quédate y escucha bien
que yo queriendo amar a las dos,
terminamos amando tres
burlandonos del amor.

Pedro Tapia.

lunes, 25 de mayo de 2009

Me usaste.

No encuentro el freno de mis defectos
ni estoy seguro de mis virtudes,
cuando este mundo me vio perfecto
pusiste a todos a que lo duden.

Yo como un tonto te di mi vida
para que nunca mires dolores,
y ahora sepultas entre las piedras
nuestras verdades que son peores.

Y así aferrada a tus intenciones
exagerando me difamaste,
y revolcándote en tus traiciones
por fin lograste lo que buscaste.

Urdiste el plan mórbido y mutante
para que el bueno fuera el farsante,
quedando tu alma como de santa
cuando tu fuiste la que me usaste.

Cuanto debiste de haber gozado
al separarme de tu camino,
después de tanto que te había dado
así me pagas por un cretino.

Espero el gusto te dure poco
y que te partan también el alma,
y que me entiendan que estaba loco
por las caricias que tu me dabas.

Que fuiste objeto de un insolente
eso lo pongo en tela de duda,
a mi no digas ser inocente
por que yo nunca te vi cordura.

Tu aprovechaste mi estupidez
alimentada con tus quereres,
teniendo plena seguridad
que no desdigo yo a las mujeres.

Pedro Tapia.

martes, 19 de mayo de 2009

Mi alma en brasas.

Como esa rata me arrastro
y sin embargo soy peor,
ella es solo una criatura
y por instinto roedor.

En cambio concientemente
yo peco por convicción,
lastimo y con menosprecio
te he partido el corazón.

Crucifiqué los perdones
que tenía preparados,
en su gracia dios eterno
para lavar mis errores.

No soy digno ni en mil años
de besar lo que tu calzas,
he parido una tortura
que he gestado en mis entrañas.

Y ahora pierdo el mucho aquello
que me costo merecer,
y me hundo en la ignominia
de mi in pulcro proceder.

Ni quemando el alma en brasas
mi suplicio se aminora,
he manchado un ser hermoso
con mis manos de carroña.

No me lleves a tu seno
mejor mándame a purgar,
ni el valor que queda tengo
para sus ojos mirar.

Soy el eco de un grito sordo
que no quiero ya escuchar,
soy el perro que ha mordido
su ya podrido bozal.

Y este lamento que ahogo
en el fondo de mi oscuridad,
es el suplicio malevo
que resalta mi maldad.

Muerte al perro por su rabia
que no vaya a contagiar,
ni matándolo ya cambia
las memorias de su mal.

Ha mordido y ha perdido
por que no pudo ocultar,
su veneno por mas tiempo
ya dejo de intoxicar.

Sin honores de tu alma
por fin me has de sacar,
ni una lágrima derrames
sería un desperdiciar.

Se que no sirve de nada
por que todo se ha perdido,
pero te amo en el silencio
de mi espíritu retorcido.

Que mas puedo merecer
que taladre mas mi ser,
que el desprecio que sumiso
he por siempre padecer.

Me ha jugado la prudencia
el mas astuto dilema,
me ha vencido con urgencia
la estupidez mas maleva.

Cual perdón puedo pedir
si no existe tal tesoro,
para el que peca y que mata
sin pensar en tal decoro.

Pedro Tapia.

viernes, 29 de febrero de 2008

Con ese que tu me engañas

Con ese que tú me engañas
Ayer te mire pasar,
Te quiero decir cariño
Que caro vas a pagar.

Con ese que tú me engañas
Ayer yo me emborrache,
Decía que las mujeres
Solamente son placer.

Pero esta bien,
Por que así yo te conozco
Y tu lo conoces a el.

Por que ese con quien me engañas
Que ayer yo lo conocí,
Me dijo que no te quiere
Y hasta se burlo de mí.

Por que ese con quien me engañas
Nomás te va a hacer sufrir,
Y no te extrañe si extrañas
Los besos que yo te di.

Pero esta bien,
Pa’que pagues las que debes
Y yo busque otro querer.

Por. Pedro Manuel Tapia Sánchez.